¿Futbolisticamente la peor presidencia de los ultimos 50 años?

Cuesta encontrar un solo punto positivo en estos primeros cien días de la presidencia de Marcelo Culotta en el plano deportivo. Por momentos pareciera que San Lorenzo tiene al enemigo adentro, especialmente desde la creación del famoso Consejo de Fútbol. Da la sensación de que se hace todo lo posible para que el fatídico descenso de 1981 deje de ser la página más triste en la historia del club.
Estamos ante una conducción que comenzó marcándole la cancha al técnico heredado por intentar apartar del plantel a futbolistas sin nivel para vestir esta camiseta —como Herazo o Cardillo—, en un claro acto de traición a la institución y en favor de dudosos representantes que parecen ser los verdaderos dueños del club.
Acto seguido, el Consejo de Fútbol deliberó y fue a buscar al DT con más descensos en el fútbol argentino, considerado casi persona no grata en instituciones como Lanús o River. Se contrató a Gorosito, que ya estaba prácticamente al margen del mapa futbolístico, y para sorpresa de nadie el equipo no paró de caer y jugar cada día peor.
En medio de este proceso llegaron refuerzos de dudosa procedencia y actualidad, con casos como el de Álvarez, quien llevaba prácticamente dos años sin competir, ni siquiera en un club de menor relieve: sencillamente no jugaba en ningún lado.
Como era previsible, el ciclo fue breve y llegó rápido a su fin. Sin embargo, lejos de aprender o reconocer los errores, la dirigencia insistió en la falla y fue a buscar a otro DT sin trabajo, con antecedentes mayormente negativos, cuya principal credencial era el "sanlorencismo". Un perfil funcional para maquillar la llegada de incorporaciones que solo benefician a los intermediarios de turno.
Este nuevo ciclo ya parece agotado tras apenas dos partidos. Una etapa que nació muerta y que empieza a instalar una pregunta inevitable entre los socios: ¿a qué vino realmente Culotta?
El patrón es alarmante: una clara tendencia a beneficiar a los representantes en perjuicio de San Lorenzo. Jugadores que presionan para irse libres reciben facilidades para salir sin dejarle un peso al club. Mientras a nadie se lo cuelga para defender el patrimonio, futbolistas como Insaurralde —que no renuevan su vínculo— son premiados con la titularidad en un clásico de local y terminan expulsados en el primer tiempo. A esto se le suma la llegada de entrenadores que mantuvieron reclamos judiciales para cobrar contratos enteros, e incorporaciones insólitas como las de Alvarez o Amor.
La lógica sigue brillando por su ausencia. Si no hay un volantazo urgente, el costo deportivo e institucional puede ser irreversible. Y el descenso del 81 dejar de ser nuestra historia mas triste.
Escrito por
Redacción Debate Cuervo
Equipo editorial de Debate Cuervo. Cobertura diaria de San Lorenzo de Almagro.
Seguir leyendo
Publicaciones relacionadas
Comentarios
1 comentario
Comentarios


